Héroes o anti-héroes, la creación de un detective de ficción

Por Eduardo Contreras

sherlok holmesdetective colomboChandler resumió la aparición del género negro en la frase: “Hammett sacó el crimen del jarrón veneciano y lo tiró en medio de la calle. Devolvió el asesinato a las manos de la gente que lo comete por razones sólidas y no para proporcionar un cadáver a su autor”.  (Revista "A Tiro Limpio" Nº 1, 2009). Con esta gráfica descripción del surgimiento del género, vemos cómo las novelas policiales evolucionan desde la búsqueda del “quién” por parte de un detective científico, racional ilustrado (tipo Holmes-Poirot), que actúa algo ensimismado al margen de su ciudad, su entorno social, su época, hacia una mayor preponderancia de las preguntas del ¿cómo? y el ¿por qué? formuladas por detectives a los que la sociedad les huele mal y que persiguen al culpable usando si es necesario las técnicas de los propios criminales.


Esta evolución a mi juicio, desde la novela policial hacia la negra, aunque de forma no lineal, y con zigs zags, va generando un protagonista más cercano a los patrones del anti-héroe que a los del héroe.


Héroes y anti-héroes en la literatura policial

En la literatura en general, un anti-héroe es un personaje de ficción que tiene algunas características que difieren con las del héroe tradicional. Es un protagonista que capta las simpatías del lector porque éste se identifica con sus valores, o los comparte en cierto grado, aunque aquél logra sus fines con métodos poco ortodoxos. Trabajaremos con esta noción de anti-héroe (ver por ejemplo “La novela policíaca española: teoría e historia crítica”  José F. Colmeiro) aunque hay otras que tienden a asociar al anti-héroe con un protagonista que puede ser el villano (por ejemplo El Padrino de Puzo o en el cine el Tony Montana de "Scarface") que se gana las simpatías del lector.

El anti-héroe además puede ser torpe, algo cruel, desagradable, poco agraciado (el detective Columbo en las series de TV se puede clasificar como anti-héroe). Un personaje que puede ser violento, despistado, ordinario, en fin, una serie de aspectos que lo alejan de la factura del héroe clásico. O definiéndolo en contraposición al héroe tradicional: carente del carisma, la apostura, y la sofisticación del típico protagonista, en particular del policial clásico (tipo Sherlock Holmes). Los héroes del género negro pueden ser bajitos, tendientes a la calvicie, amantes del trago, puteros…

Desde un punto de vista de valores, el anti-héroe suele luchar por su propio sistema de valores que no necesariamente coincide con el sistema de valores hegemónico de la sociedad.

Bajo una caracterización como la anterior, ya el Quijote clasifica como anti-héroe, el hidalgo caballero era una parodia del héroe de su época. Dentro de las parodias también podríamos clasificar al “Super Agente 86. Maxwell Smart” satirizando a James Bond. Pero el anti-héroe en general no tiene porqué ser una parodia. El anti-héroe en la novela negra es un héroe por mérito propio, y no pretende satirizar al héroe clásico, más bien lo supera.

En lo policial, hay algunos criterios específicos que permiten diferenciar a un anti-héroe. Las novelas policiales suelen tener entre sus elementos “duplas” que marcan contrastes (Umberto Eco “James Bond: una combinatoria narrativa, 1966”): el héroe y el villano (la dupla básica), lo masculino y lo femenino. Por último tenemos –siempre según Eco- la dupla de contraste entre la programación y la improvisación.

Esta última dupla, la de programación versus improvisación, es a mi juicio una que marca diferencias entre el héroe policial clásico y el anti-héroe que muchas veces nos entrega la novela negra: los primeros héroes policíacos aparecen más cercanos a la programación, el cálculo, la deducción metódica, casi de lógica matemática, en contraposición  a una mayor dosis de improvisación de los protagonistas del género negro: Pepe Carvallo, Héctor Belascoarán, Cayetano Brulé o Heredia se ven forzados a ir reaccionando a hechos imprevistos (ataques de los criminales, noticias en la prensa, etc), además tienen súbitas “caídas de teja” o revelaciones (insights) motivados por palabras, hechos o noticias que cambian en curso de sus razonamientos introduciendo nuevas líneas de investigación.

Muy de la mano del hecho anterior: el anti héroe es más falible, en la novela negra con frecuencia es atrapado, vapuleado, dejado al borde de la muerte, mientras que el héroe científico-programador, a lo Hércules Poirot, es sorprendido con mucha menor frecuencia.


Junto con este mayor rol de la improvisación del anti-héroe (aunque cabe señalar que es una improvisación basada en la experiencia), el rol de la programación y el cálculo queda más en manos de los villanos. Junto con lo anterior, el villano tiende a migrar desde los estratos más bajos de la sociedad, hacia las cúpulas del poder.

Por otra parte, ya se ha señalado que en la literatura en general, no sólo en la policiaca el anti-héroe suele luchar por su propio sistema de valores que no necesariamente coincide con el sistema de valores hegemónico de la sociedad. Eso marca otra diferencia con la novela negra en la que el investigador muchas veces termina por enfrentar el status quo (Sam Spade, Heredia por ejemplo) al descubrir que los crímenes se originan desde el aparato burocrático del estado, o desde algún poder establecido, en contraste con los investigadores clásicos (Hércules Poirot, Dupin) que defienden el orden establecido contra la irrupción criminal desestabilizadora.

Otra característica diferenciadora es el “climax positivo” o “climax negativo” (Jerry Palmer: “La novela de misterio: génesis y estructura de un género popular”, 1983).  El “climax positivo” se asocia a un final eufórico, atronador, la imagen es la de James Bond volando una isla. El “climax  negativo” tiene un tono depresivo, como cuando Sam Spade en “El Halcón Maltés” de Dashiell Hammett descubre que su chica es la asesina de su socio, o el final de “No habrá final feliz” de la saga de Héctor Belascoarán Shayne de Paco Ignacio Taibo II: …"Estaba a punto de cubrirse con la estructura de metal del puesto de periódicos cuando una descarga lo prendió por la mitad del cuerpo haciéndolo saltar en el aire, desgarrado, quebrado.” "Al caer al charco, estaba casi muerto. La mano se hundió en el agua sucia y trató de asir algo, de detener algo, de impedir que algo se fuera. Luego, quedó inmóvil. Un hombre se acercó y pateó su cara dos veces. Se subieron a los coches y se fueron.” “Sobre el cadáver de Héctor Belascoarán Shayne, siguió lloviendo.” El climax es la muerte del héroe (del anti-héroe en este caso).

Hay una fragilidad en las imágenes, y en general un mensaje implícito de que aunque se haya develado el misterio y sherlok holmes y dr. watsondescubierto al asesino,  el mundo no queda realmente seguro y los problemas volverán a reaparecer.

También hay características comunes de héroes y anti-héroes en la novela policial: son solitarios, no tienen pares, precisamente por eso son héroes. A lo más tienen cerca un aficionado de menos luces (Watson para Sherlock Holmes, Susuki para Cayetano Brulé, etc). En el caso del género negro puede ser un representante de la ley con el que hay una relación de de colaboración y competencia a la vez, en la que triunfa el anti-héroe (Heredia y el Inspector Solís). Dentro de esta característica común, tenemos diferencias, en el caso del héroe clásico el aislamiento tiene un cierto encanto, un aura de misterio como en el caso de Sherlock Holmes tocando el violín o fumando para concentrarse, mientras que en el anti-héroe el aislamiento es desolador (Heredia emborrachándose con su gato).

Semejanzas y diferencias de dos personajes singulares

En un intento de resumir características de héroes y anti-héroes, y aceptando que el primero es más característico de las primeras novelas policiales del siglo XIX y principios del XX, y el segundo el más representativo de la novela negra, se podrían señalar las siguientes diferencias:

-Héroe en las primeras novelas policiales frente al anti-héroe del género negro.

-Detective analítico, programador, calculador, enfrentando a villanos que suelen ser del bajo mundo, anti sociales, desadaptados frente a un profesional que improvisa basado en la experiencia, enfrentando a villanos calculadores y fríos, que pueden formar parte de grupos de poder formal (estado, empresas, etc).

-Detective frecuentemente de clase alta, (un aristócrata en el caso de Sherlock Holmes) frente a un protagonista que no es necesariamente de clase alta. Sí destaca por su superioridad en análisis, rapidez en la deducción, etc, pero eso no proviene necesariamente de una educación privilegiada.

-Uso de las herramientas que contempla la ley, o si se sale levemente de los márgenes permitidos, lo hace para finalmente poner al villano en manos de la justicia, frente al uso de las herramientas propias del criminal: confesiones a golpes. Puede tomar la justicia por su mano, por desconfianza en la justicia formal.

-Protagonista casi infalible versus protagonista falible, que incluso es capturado, vapuleado, herido, etc.

-Investigación fundamentalmente de escritorio, analítica, deductiva, lógica. Hay aventura y suspenso, pero al final se suele develar que la investigación fue lineal y que las hipótesis básicas eran las correctas desde un principio frente a una investigación a pie de calle, en la que pueden haber cambios bruscos en el curso de la investigación, debido a nueva información, revelaciones o “caídas de teja”.

-Lucha por preservar el sistema de valores y el status quo versus la lucha por el sistema de valores del propio protagonista, que no necesariamente coincide con los hegemónicos, y esto lo puede llevar a enfrentar el status quo.

-Protagonista solitario, que vive un aislamiento con cierto encanto frente a un protagonista solitario, que sufre un aislamiento desolado, pudiendo incluso llegar a ser sórdido.

-Héroe “de una pieza” frente a un (anti) héroe que puede ser contradictorio (por lo tanto más humano).

-El héroe clásico posee un aspecto que puede no ser atractivo, pero que raras veces es desagradable, mientras que el anti-héroe puede ser muy poco atractivos e incluso desagradable, ya sea en lo físico o en su forma de ser.

-El climax es positivo porque el héroe ha restablecido el orden y se ha eliminado la amenaza, frente a un climax negativo, porque se descubre al culpable pero el mundo (o la ciudad) no está realmente seguro, dado que los problemas probablemente reaparecerán.

 
Microcuentos negros

La carta

“Huye, que irán por ti”, sólo esa frase, anónima, escrita en un papel amarillento, quemado por el paso del tiempo. Un mensaje en un libro viejo: una novela de Blest Gana, “El Loco Estero”, primera edición de 1909; dormida por tantos años en una tienda de libros usados de la calle San Diego. ¿Qué habrá pasado? ¿Quién buscaba a quién? ¿Qué mundo privado y secreto quedó registrado en ese papel?

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Quién es quién

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Eduardo Contreras

Nació en Chillán en 1964. Desde ahí partió al exilio con su familia, luego del golpe militar en 1973. Regresó a Chile a fines de 1983. Es Ingeniero Civil Industrial de la Universidad de Chile, MBA por ESADE y Doctor por la Universidad Autónoma de Madrid.

 

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