Detectives de a pares

Bartolomé LealPor Bartolomé Leal

Una tendencia singular dentro del género policial y negro cuya trama se sostiene en la figura del detective, está conformada por los relatos donde los protagonistas indagan y obran en pareja. Es decir, esas historias de crímenes o delitos, asesinatos en el límite, cuyas pistas son seguidas por dos investigadores en lugar de uno, los cuales no sólo comparten el proceso del descubrimiento del o los culpables, sino que además se complementan, por acuerdo o desacuerdo, cumpliendo aquello que el común de los mortales sabe muy bien: uno más uno da más que dos. Aunque también hay un dicho que afirma que, en algunos casos, dos no hacen uno. Creo que allí está la clave para establecer un marco crítico mínimo si se trata de evaluar la efectividad, digamos literaria, de una pareja detectivesca.


Tal enfoque implica un desafío atrayente para el escritor que elige esta modalidad, ya que no es posible encarar la progresión narrativa de la manera habitual (con un detective que actúa como personaje central, con quien el lector se identifica), sino que es necesario que la personalidad de cada cual dentro de la pareja protagónica, con sus habilidades y defectos, su respectiva idiosincrasia, su aporte particular a la trama, se reflejen de manera equilibrada durante la narración. Algo que justifique esa presencia dual en el relato (novela o cuento), que no sea un recurso estructuralmente vacío.

 

De alguna manera construir una historia policial con dos protagonistas va en contra de la ortodoxia en el género policial y negro, de por sí individualista y con un toque de narcisismo. Vamos pues a analizar cinco casos entre lo mejor que se ha producido en el género en este enfoque tan especial de los detectives en pareja. Hay muchos otros ejemplos, en las series B y C de la literatura policial y negra, pero nos referiremos en esta ocasión a lo más granado. Sus libros están disponibles en traducción y todos contentos.

Dashiell Hammett: Nick y Nora Charles
Empecemos por el que es tal vez el más querido de los autores de la serie negra: Dashiell Hammett. Más conocido por sus Imagen de la película basada en la novela El hombre delgado de Hammetthistorias con el detective privado Sam Spade (El halcón maltés) y el sin nombre Agente de la Continental (Cosecha roja), Hammett creó una insólita pareja de detectives: Nick y Nora Charles. Se trata de un apacible matrimonio de la alta burguesía residente en San Francisco, dado a los cócteles, las fiestas y la vida social. Poseen además un perro intruso, Asta, de raza fox terrier. Son los protagonistas de El hombre delgado, novela primordial de Hammett. Inolvidable, añadimos de paso, la serie de películas con este trío, protagonizadas por William Powell y Mirna Loy.

 

Para un genio de la narrativa como Hammett, que en cada cuento y novela se planteaba un desafío personal de superación, no se trató de repetir las fórmulas que tan brillantemente ideó para sus protagonistas individuales. Nick es un detective retirado, ex alcohólico. Ella, una rica heredera. Se aman en vena conyugal aunque no exenta de sensualidad. Es sabido que Hammett creó su personaje de Nora en homenaje al gran amor de su vida, la escritora Lillian Hellman. A diferencia de las demás narraciones de Hammett, con sus tenebrosos ambientes y su violencia a menudo desatada, se despliegan aquí humor e ingenio. Nora, fanática de los misterios, hace trabajar el cerebro de Nick, en medio de regocijantes aventuras de salón que acercan la narrativa a la comedia de costumbres.

Rex Stout: Nero Wolfe y Archie Goodwin
Nero Wolfe, personaje creado por el escritor Rex StoutOtra pareja de detectives insoslayable es la formada por Nero Wolfe y Archie Goodwin, creaciones del también norteamericano Rex Stout. Por alguna razón, no se menciona siempre que “el hombre de las orquídeas”, el estático montenegrino que resuelve misterios en Nueva York mientras bebe cerveza de calidad en su penthouse, depende de manera fundamental de su asistente, brazo armado, contable, chofer y consejero Archie Goodwin. Es éste quien recibe los puñetazos, se enfrenta a policías, banqueros y delincuentes, se mete en lugares peligrosos, en suma, hace todo el trabajo sucio que su cómodo e inteligente amo no puede asumir, en parte porque su gordura le impide moverse. Goodwin, en contraste, sólo bebe leche; pero se enamora invariablemente de las clientas buenas mozas. Protagonizan una treintena de novelas y otros tantos cuentos publicados entre 1934 y 1974.


Nos permitimos señalar que hay aquí una interesante fusión entre la novela de enigma, tal como la desarrollaron los miembros de la escuela norteamericana (S.S. Van Dine, Erle Stanley Gardner, Ellery Queen), con la escuela de la novela negra. De algún modo Nero Wolfe representa el primer enfoque, es un émulo de Poirot; mientras Archie Goodwin, con sus descensos a los bajos fondos y sus arrestos de conquistador, actúa en una vena cercana a Philip Marlowe. Hay otro detalle de técnica narrativa: Goodwin es el encargado de relatar las historias, tal como lo hace el Dr. Watson con Sherlock Holmes. Así, la figura desmesurada, mítica, hiperrealista de Nero Wolfe, es una reconstrucción que hace Archie Goodwin, al narrarnos de primera mano las hazañas intelectuales de su despótico patrón.

Chester Himes: “Ataúd” Ed Jones y “Sepulturero” Johnson
Uno de los grandes escritores afroamericanos, que de delincuente salido de la cárcel (víctima de las desmesuradas condenas El escritor norteamericano Chester Himesque la justicia norteamericana otorgaba a los negros) pasó a escritor. Primero de novelas realistas donde se hace cargo de la temática racial, luego de cuentos en los cuales incorpora el humor de manera altamente eficaz, hasta llegar a la novela policial. Crea así su pareja de detectives negros de la Policía de Nueva York, específicamente Harlem, “Ataúd” Ed Jones y “Sepulturero” Johnson, que despliegan sus hazañas en ocho novelas publicadas entre 1957 y 1969. En tanto policías, son permisivos con la gente que sufre (prostitutas, vagabundos, jugadores), pero duros con los traficantes de drogas, criminales y explotadores de mujeres.

Ellos mismos no la tienen fácil, ya que son discriminados en el cuerpo policial y sus métodos son a menudo cuestionados. Se les teme por su brutalidad y por eso se les confían trabajos sucios en el submundo negro. Sin embargo, juegan un cierto rol de justicieros, aplicando tolerancia y humanidad sobre todo con las víctimas indirectas, mujeres y niños. Himes utiliza el humor negro para distanciar sus historias (abominaba de la prédica social), ironizando sobre la corrupción y la estupidez de los policías blancos, a la par que dando atractivas visiones del mundo del jazz, los predicadores negros, el baile, la sexualidad e incluso la comida de la comunidad de Harlem. Cabe señalar que Jones y Johnson, con sus apelativos macabros, son parecidos física y psicológicamente (aunque Jones tiene la cara desfigurada por una agresión con ácido), otro sarcasmo de Chester Himes para mostrar un tema recurrente en su narrativa: la escasa identidad del hombre negro en una sociedad que aún guarda remanentes de la tenebrosa época de la esclavitud.

Fredric Brown: Ed y Am Hunter
Portada de la novela Una dama en peligro de Fred BrownEd y Am Hunter son los protagonistas de una serie de siete novelas y un cuento (publicados entre 1947 y 1963) del gran maestro del género negro y la ciencia-ficción, Fredric Brown. Es una pareja curiosa, un tío y su sobrino, que se desenvuelven en el medio circense. El viejo Ambrose ha practicado diversos oficios bajo las carpas, hasta que termina de guardaespaldas e investigador de situaciones extrañas, incluso algún crimen, con ayuda del joven Ed, primero en las giras de una compañía de circo y luego en la agencia detectivesca que ambos instalan en Chicago sin demasiado éxito económico. Las tramas son poco convencionales y con un toque fantástico, siempre matizadas de situaciones imprevistas, siempre sorprendentes. Ed y Am Hunter hablan de sus vidas, tienen problemas asociados al envejecer y el madurar, a veces entran en conflicto. Uno aporta sabiduría y el otro inteligencia, uno tranquilidad y el otro juvenil impaciencia. Una pareja sin par.

Se sabe que hay mucho de la vida del propio Brown en estos escritos, pero más que eso, hay la recreación de las fantasías de este hombre que fue toda su vida un niño ávido de aventuras. Aventuras que ni su salud ni sus hábitos (era alcohólico) le permitían llevar a cabo. Pero él lo tradujo en una literatura que no por nada tiene tenaces seguidores. Su serie de Ed y Am Hunter está llena de personajes disparatados (un hombre-lobo, un inventor loco, un astrólogo, una mujer obsesionada con los marcianos) y las víctimas no son habituales (un enano, un chimpancé, un niño). Otro detalle interesante en la serie es la evolución psicológica de Ed y Am Hunter, quienes van madurando y envejeciendo con el autor (en la primera novela Ed tiene 18 años y busca con ayuda de su tío los rastros de su padre, un asesino asesinado), hasta llegar a una previsible paridad.

Janwillem van de Wetering: Grijpstra y de Gier
Este autor holandés (fallecido en 2008), que publicó en su idioma y en inglés, creó la entrañable pareja de oficiales de la policíaFoto del autor holandés Janwillem van de Wetering municipal de Ámsterdam formada por Grijpstra y de Gier, que figuran en una docena de novelas y muchos cuentos, publicados en revistas tan prestigiosas como Ellery Queen's Mystery Magazine y Alfred Hitchcock's Mystery Magazine. Vale señalar que este escritor es una de las grandes figuras del género policial que se han producido fuera del mundo anglosajón, aunque vivió parte de su vida en Estados Unidos y otros países como Sudáfrica y Perú, incluido un monasterio budista en Japón donde se hizo maestro zen. Publicó varios libros con estas experiencias.

Grijpstra y de Gier son una pareja dispareja aunque comparten la buena disposición para el trabajo de terreno. Henk Grijpstra es más bien gordo y de mediana edad, casado e infeliz. Alguna vez soñó con ser músico de jazz o pintor. Toca en una batería que llegó al cuartel en alguna redada. Rinus de Gier es más joven, soltero y exitoso con las mujeres, aunque da preferencia a su gato siamés Oliver. Además toca la flauta y suele hacer dúos improvisados con su compañero de misiones policíacas. Cabe señalar que ambos son bastante opinantes, y no se limitan al momento de analizar los temas de género, raza, drogas, venalidad y malas costumbres de los habitantes de Ámsterdam, así como de los turistas. Sobre ambos detectives se halla el comisario jefe, un hombre enfermizo, agudo de mente y algo filosófico, quien contribuye de manera decisiva en orientar y centrar las investigaciones de sus a veces expansivos adláteres.

Un dato de encuesta
En 1989 la célebre revista The Armchair Detective, importante referente en el género, publicó una lista de los detectives privados preferidos por los autores de la época. El resultado dio los siguientes top ten:

1. Philip Marlowe, Raymond Chandler
2. Sam Spade, Dashiell Hammett
3. Lew Archer, Ross Macdonald
4. El Agente de la Continental, Dashiell Hammett
5. Ed y Am Hunter, Fredric Brown
6. Travis McGee, John D. MacDonald
7. Nero Wolfe y Archie Goodwin, Rex Stout
8. Nick y Nora Charles, Dashiell Hammett
9. Paul Pine. John Evans
10. Marc Robinson, John Dewey

Para cerrar, ¿cómo andamos por casa? Mauro Yberra, autor nacional del género negro, en homenaje a esos grandes y en concordancia a su propia dualidad escritural, es el creador de la pareja formada por los hermanos Jorge y Juan Menie, investigadores de crímenes ya que no detectives de oficio, apolíneo el primero y dionisiaco el segundo, cuya evaluación dejamos al juicio del lector interesado en la narrativa policial made in Chile.

 
Microcuentos negros

El plan
 

La ahogaría. Llenaría sus pulmones de líquido e impediría el paso del aire con que ella hacía vibrar sus diabólicas cuerdas vocales. Sin oxígeno, que se asfixiarían sus horrendas palabras. Sería cuidadoso cuando le apretase el cuello: los músculos excitados por el sistema nervioso lucharían con intensidad insospechada. Ella no fallecería tan fácilmente, por lo que tal vez debía drogarla con alguna pastilla, golpearla o quebrarle un brazo, antes de lanzarla a la piscina. Incluso, ella podría sufrir un infarto ante la situación de angustia y morir por eso. Eso sería conveniente: la policía pensaría que el origen del infarto fue natural.  

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Quién es quién

Poli Délano

Madrid en 1936.Hijo de padres chilenos, el escritor Luis Enrique Délano y la fotógrafa Lola Falcón. Vivió parte de su infancia y adolescencia en Ciudad de México y Nueva York. Cursó en Santiago sus estudios secundarios y universitarios. Vivió dos años en China (Beijing) con su primera esposa, María Luisa Azócar, madre de Bárbara y Viviana. Hasta 1973 fue profesor de literatura norteamericana en la Universidad de Chile (Pedagógico).

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