Fernando López: "El género más adecuado para profundizar las pasiones humanas"
Por Ramón Díaz Eterovic
Fernando López es un autor de una larga trayectoria, nacido en San Francisco, Córdoba, el año 1948, y al que conocimos inicialmente a través de su notable novela “Arde aun sobre los años”, que el año 1985 ganó el Premio Casa de las Américas. López escribe para diversos diarios argentinos, es abogado y durante varios años ejerció como magistrado judicial. Hoy, retirado de las labores judiciales, reside en la ciudad de Trelew, y desde allí, entre otras cosas, anima la colección de narrativa policial “Tinta Roja” que publica en Córdoba la Editorial Universitaria de Villa María. De esta colección, de sus inicios como escritor y de algunas cosas más conversamos en esta entrevista, exclusiva para la revista “La Negra”.
Díaz Eterovic: ¿Cuáles fueron tus inicios como escritor de narrativa policial?
Fernando López: Escribí mi primera novela en plena dictadura militar y a escondidas. Fue un policial de fuerte contenido político, titulado El mejor enemigo (1984), en el que el comisario Vansini investigaba la muerte de un anciano. La acción se situaba a fines de 1975, cuando la AAA (Alianza Anticomunista Argentina) secuestraba y asesinaba a sus anchas durante los últimos meses del gobierno de Isabel Martínez de Perón. El protagonista, comisario de la Brigada de Homicidios, absolutamente honesto, se negaba a formar parte de esas bandas armadas parapoliciales. Ese comisario a la vez, era padre de una médica militante revolucionaria, que finalmente era secuestrada y torturada por esos policías. Me pareció que era una buena elección introducir las masacres impunes del Estado en el contexto de la investigación de la muerte de un anciano a manos de otro anciano.
DE: ¿Por qué la elección del género policial o la novela negra para el desarrollo de tus proyectos de escritura creativa? ¿Tiene que ver con tu oficio de juez o es solo una opción literaria?
FL: Comencé a escribir antes de ser juez y la opción, en ese momento, fue política: aquella primera novela tuvo un proceso de escritura de más o menos ocho años, durante los cuales la sensación era que la dictadura militar iba a durar mucho tiempo y yo quería hablar del asunto. La guerra de Malvinas fue la debacle del gobierno de Galtieri y eso facilitó la llegada de la democracia. Entonces, yo ya estaba ganado por el género, que me había fascinado como lector, en la adolescencia, a partir de la colección “El séptimo círculo”, dirigida por Borges. Me pareció el género más adecuado para profundizar las pasiones humanas de los protagonistas.
DE: El hecho de que autores importantes, como Borges o Rodolfo Walsh, entre otros, hayan incursionado o escrito sobre el género policial, ¿es un antecedente significativo a la hora de escribir narrativa policial en la Argentina?
FL: Bioy, Borges, Walsh, autores de relatos de enigma, marcaron un hito importante al revalorizar el género a mediados del siglo pasado, sacándolo de las ediciones baratas de los kioscos para convertirlos en libros de culto. Sin duda que sus incursiones en el género sedujeron a todos los que vinimos después, particularmente a quienes modernizaron el género, como Ricardo Piglia, Vicente Battista, Juan Martini, José Pablo Feinman, Mempo Giardinelli, Juan Sasturain, Eduardo Goligorsky o Juan José Saer, varios de los cuales se inclinaron hacia el policial negro y no ya al relato de enigma.
DE: ¿Podrías informarnos de tres o cuatro autores argentinos actuales que sean de tu interés?
FL: A modo de una breve pantallaza, y teniendo en cuenta que hay numerosos autores en provincias tan o más importantes que los que publican en Buenos Aires, diría que las nuevas camadas dividen sus preferencias: hay autores de relatos de enigma (Guillermo Martínez y Claudia Piñeiro) y de novela negra (Carlos Balmaceda, Esteban Llamosas, Leonardo Oyola y Javier Chiabrando). Lucio Yudicello y yo cultivamos particularmente el humor.
DE: Participas en un proyecto de publicación de novelas policíacas latinoamericanas llamado “Tinta Roja” ¿Qué me puedes decir de este proyecto, a dónde apunta?
FL: Apunta a que la colonización cultural o el mercado no impidan que nos conozcamos entre nosotros; a que los lectores puedan acceder a una pequeña muestra de las novelas policiales (o negras, o con detectives) que han producido escritores muy importantes de América en los últimos años (Díaz Eterovic, Milton Fornaro, Daniel Chavarría). A recuperar autores del interior del país a quienes resulta difícil llegar a las editoriales que manejan las empresas multinacionales (como Lucio Yudicello, Javier Chiabrando, yo mismo, entre varios más que ya han firmado contratos de pre-edición para nuestra serie). Partimos también de la idea de abrir el panorama hacia otras experiencias (el humor, la ciencia ficción, por ejemplo) y no centrarnos sólo en novelas con detectives.
DE: Una pregunta que ayuda a captar nuevos lectores para el género: ¿Cuáles son tus autores policíacos favoritos?
FL: En mi adolescencia fueron Poe, Horacio Quiroga, Rodolfo Walsh, luego Borges y Bioy. En algún momento, Ágatha Christie, Simenon y luego los norteamericanos: Chandler, Hammett, Mac Coy, Jim Thompson y finalmente, mi favorita, Patricia Highsmith. Hay muchos más en la lista, que sería interminable. En los últimos tiempos, además de varios argentinos, Camillieri, Henning Mankell, Stieg Larsson y Leonardo Oyola.
DE: Y en la misma línea de la pregunta anterior: menciona tres novelas policiales que aconsejarías leer a un lector que jamás ha leído un policial.
FL: Asesinos sin rostro, de Henning Mankell; Crímenes imperceptibles, de Guillermo Martínez; Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro.
DE: ¿Cuáles serían tres claves o consejos para escribir una novela policial?
FL: Creo que no hay una receta única. Una novela es una construcción que tiene varios aspectos. Conversaba hace poco con un escritor paraguayo amigo, acerca de una pregunta: ¿con qué materiales se hace una novela? Mi amigo respondió: ¡con palabras! Y terminó reconociendo que también con silencios, con los planos de los lugares por donde se mueven los personajes que el autor debe construir, y con el tiempo histórico en el que debe instalarse sólidamente la historia que se cuenta. Una novela es como un edificio: se construye con distintos materiales.
Obras de Fernando López:
-Un corazón en la planta del pie (2011).
-El mejor enemigo (2010)
-Odisea del cangrejo (2005).
-Arde aún sobre los años (1985).
-Áspero cielo (2007).
-Bilis negra (2005).
-La sombra del agua (2004).
-El enigma del ángel (1998).
-La noche de Santa Ana (1992).
-El ganso parlante (1987).
-Duendes al alba (1985).
Premios obtenidos por sus obras:
-Primer Finalista premio Planeta Argentina, con Odisea del cangrejo (2005).
-Becado por el Fondo Nacional de las Artes para escribir el libro de cuentos La noche de Santa Ana (1992).
-Casa de las Américas, Cuba, a la novela Arde aún sobre los años (1985).
-Latinoamericano de Narrativa, otorgado por la Universidad de Colima, México, a la novela El mejor enemigo (1984).



